Esta instalación permanente, levantada sobre unas ruinas paleocristianas y medievales, genera tanta admiración como polémica
Parece una ilusión óptica, una distorsión de la realidad, una artimaña del cerebro. Parece una basílica fantasmagórica, pero es real, se puede tocar y los pájaros se posan sobre ella. El pasado mes de marzo, el Corriere della Sera describió esta instalación monumental como "un originalísimo encuentro entre arqueología y arte contemporáneo". La arqueología: los restos de una iglesia cristiana, conocida como Santa Maria di Siponto, situados en Manfredonia, en la región italiana de Apulia. El arte contemporáneo: una escultura semitransparente que evoca la antigua basílica, creada por el talentoso artista Edoardo Tresoldi.
El efecto que produce es sorprendente y desconcertante, especialmente durante el crepúsculo y por la noche, cuando se ilumina con luz artificial. Este esqueleto arquitectónico está hecho con red metálica y mide 14 metros de altura. La inauguración del Parque Arqueológico de Santa Maria di Siponto, que incluye la escultura de Tresoldi, se celebró el pasado 11 de marzo. Para revalorizar las ruinas, consistentes en los fundamentos de la vieja iglesia y en un espléndido mosaico paleocristiano, la Superintendencia Arqueológica de Apulia ha elegido una propuesta arriesgada y vanguardista, que ha costado 900.000 euros. Esta instalación permanente genera tanta admiración como polémica.
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